Celestina
700,00 €
Óleo sobre lienzo, año 2026.
Medidas 81×65 cm.
Incluye certificado de autenticidad de la obra.
Si deseas adquirir esta obra contacta conmigo.
Celestina
“Celestina” es una obra de Chema Velasco inspirada en uno de los personajes más emblemáticos de la literatura española. La pintura nace de una conexión personal con La Celestina. El artista está afincado en La Puebla de Montalbán, localidad toledana donde nació Fernando de Rojas, autor de la obra. Además, es hijo de Pedro Velasco, uno de los grandes estudiosos y expertos en torno a La Celestina.
Una escena dentro de una cueva
En esta interpretación, Celestina aparece dentro de una cueva. La figura está iluminada por la luz cálida de una lumbre situada fuera de escena. Esa luz asciende desde la parte inferior izquierda y acaricia el rostro, la mano y las monedas.
Esta iluminación crea una atmósfera íntima, teatral y misteriosa. La escena remite a las cuevas de La Puebla de Montalbán, espacios que todavía se conservan a día de hoy. En algunas de estas cuevas se representan obras teatrales durante el Festival Celestina. De este modo, el cuadro conecta con el imaginario local y con el universo literario creado por Fernando de Rojas.
La mirada de Celestina
El personaje aparece envuelto en un manto oscuro de tonos rojizos, tierras y sombras profundas. Su mirada clara, directa y enigmática transmite astucia, experiencia y una inquietante capacidad de persuasión.
La mano extendida con las monedas refuerza el carácter ambiguo de Celestina. La figura se sitúa entre la necesidad, la manipulación y el misterio.
Espátula y pincel
En “Celestina”, Chema Velasco combina el uso de la espátula y el pincel. La espátula aporta textura, movimiento y materia al fondo, al manto y a la atmósfera de la cueva.
Por otro lado, el pincel permite trabajar con mayor precisión la expresión del rostro. También ayuda a definir las arrugas, los ojos y los pequeños reflejos dorados de las monedas. Esta mezcla técnica refuerza el contraste entre la fuerza expresiva de la obra y la sutileza psicológica del retrato.
Luz, fuego y penumbra
El fondo está construido con verdes oscuros, rojos profundos, ocres y tierras. Estos tonos sugieren la penumbra de una cueva iluminada por el fuego.
La lumbre no aparece representada directamente. Sin embargo, se percibe en los reflejos cálidos del rostro, en la palma de la mano y en el brillo envejecido de las monedas. Esa presencia invisible aporta dramatismo y convierte la escena en una imagen cargada de tensión narrativa.
Una visión personal de La Celestina
La obra no busca una representación literal de Celestina. Es una visión personal, intensa y contemporánea. En ella se unen literatura, familia, territorio y pintura.
“Celestina” forma parte del universo expresivo del autor. En esta obra, la materia, la luz y el color se combinan para dar vida a un personaje lleno de carácter, emoción y presencia.





